
NOMBRE: VIRTUD
TÉCNICA: Lápiz.
MATERIAL: Papel Bond
FECHA: 19-Marzo-2014.
TAMAÑO: 21.59 cm X 27.94 cm
Cuando una entidad realiza su
función propia, pero no de cualquier manera sino de un modo perfecto, entonces
de dicha entidad decimos que es virtuosa o buena. Es importante observar que
según este punto de vista cabe hablar de virtud en un sentido muy amplio (a
diferencia del modo actual de hablar que restringe la virtud al ámbito de las
costumbres y la práctica moral). Nosotros utilizamos la palabra virtud y bondad
en ciertos contextos de un modo parecido al griego, como cuando hablamos de un
buen cuchillo para designar el cuchillo que corta ―es decir que es capaz de
realizar su finalidad―, pero no de cualquier manera sino bien. En la
noción aristotélica de virtud son importantes los conceptos de naturaleza y de
finalidad: la virtud de un objeto tiene que ver con su naturaleza y aparece
cuando la finalidad que está determinada por dicha naturaleza se cumple en el
objeto en cuestión. Aristóteles muestra en “Ética a Nicómaco”, que la
virtud humana no puede ser ni una facultad ni una pasión sino un hábito. Que
sea un hábito quiere decir que aparece no por naturaleza sino como consecuencia del
aprendizaje, y más exactamente de la práctica o repetición. La
práctica o repetición de una acción genera en nosotros una disposición
permanente o hábito ―de ahí que la tradición aristotélica hable de una
segunda naturaleza para referirse a los hábitos― que nos permite de forma casi
natural la realización de una tarea. Los hábitos pueden ser buenos o malos; son
hábitos malos aquellos que nos alejan del cumplimiento de nuestra naturaleza y
reciben el nombre de vicios, y son hábitos buenos aquellos por los que un
sujeto cumple bien su función propia y reciben el nombre de virtudes.
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